¡El Antro del Metal cambia de alojamiento!

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Como ya afirmé en la primera parte de la crónica, ir uno solo a conciertos y festivales no tiene absolutamente nada de malo y menos si una vez allí te encuentras con gente tan de puta madre como fue el caso de este Leyendas. Siempre es un placer compartir cualquier noche, evento o concierto, sea lo que sea, con los Warriors de Alicante. Ángel, Iván, Llorente, Parrian, Andrés, Diego, Ícaro… sois la ostia e hicisteis que todo fuese mejor si cabe. Lo pasé de puta madre, siempre con buen humor (sin llegar al buenrollismo jeje) y rodeados de mucho metal y rock. También estuvieron allí gente de Ontinyent, y la gente del Valky Tour (Valky, Perales, Jesús…) y mis colegas murcianos Opi y Andrés. Aunque no pudiese pasar todo el tiempo que hubiese querido con vosotros ¡Gracias a todos!

Estaba claro que aquella mañana del sábado a las 8 y poco iba a estar ya con los ojos abiertos y sin posibilidad de vuelta atrás. El insufrible calor que azotaba esa tierra árida y pedregosa no permitía dormir ni un segundo más sin que se te derritiese el cerebro, así que tomamos las cosas con filosofía, mucha agua y sobre todo, toda la sombra posible y mucho rock. Fueron los Azrael, como alguna otra vez, los encargados de inaugurar el día a la despiadada hora de las 11:20, cuando el calor apenas de permitía respirar… Lo siento mucho pero yo a esas horas y con esa temperatura soy incapaz de disfrutar como es debido de ninguna banda. Y para ellos debe de ser la misma locura. Yo respeto mucho este festival, me consta por experiencia que es uno de los más auténticos que se hacen en nuestro país y siempre intento acudir, pero eso de empezar conciertos a las 11 de la mañana, pudiendo dejar que muchos de ellos hubiesen actuado la noche anterior (aunque ya no fuese gratuita) es difícilmente justificable…

Al igual que lo es meter a Avulsed, única banda de Death Metal del cartel, a las 12 del mediodía… Joder, es que esto no tiene nombre. Una banda de este estilo, con esta grandeza y con ese status no deberían tocar a estas horas tan injustas e inapropiadas para su estilo. Porque, obviamente, yo no me puedo quedar parado viéndoles en directo. Siempre que he estado frente a ellos han sido un verdadero huracán de destrucción con su enorme repertorio de temazos. Para colmo, su concierto fue muy corto, aunque a estas horas más de uno hubiese muerto si se pegan dos horas tocando, claro. En cualquier caso, dejando a un lado las inclemencias del tiempo, fueron la pedazo de banda en el escenario que yo imaginaba y deseaba. Dos trancazos de su último disco fueron casi los temas que mas me molaron, Breaking Hymens y Nullo, la que da título a su último disco. Como clásicos tuvimos los que nunca pueden faltar en sus conciertos Burnt but Not Carbonized y la tremenda (una de las pocas que cantan en castellano) Exorcismo Vaginal, estas dos últimas cañerísimas y arrolladoras, al igual que su propio cantante Dave Rotten, mostrándose súper profesional y dando el callo a muerte a pesar de la hora tan cruel que, insisto, una banda tan grande no merece ni por asomo. Había que verle tirándose sobre el público del Leyendas para que estos lo llevaran un buen rato haciendo croud surfing para mientras berreaba los temas para después devolverle al escenario, por suerte todo salió a pedir de boca. Los hachas que manejaban las cuerdas en la banda, a saco, sin parar de roscar el cuello y gritándonos, aunque claro, a esas horas es difícil mantener ese nivel constantemente. Que buenos los Avulsed, muy pocas bandas hubiesen ofrecido un espectáculo tan bestia en esas condiciones tan pobres. Una de las bandas más grandes que tenemos en nuestro país.

Con estos siguientes Fuck Off cobraba todavía más sentido el nombre del festival, porque son una vieja leyenda thrasher reaparecida tras mucho tiempo sin dar señales de vida. Fueron unos de los pioneros de nuestro país en dedicarse a hacer Thrash Metal cuando aquel estilo todavía era cosa del extranjero, grabando dos discos y obteniendo bastante éxito en su época. Ahora, tras mucho tiempo y muchas entrevistas en las que el propio Pep Casas, líder de la banda, siempre ha dicho que veía muy difícil una reunión, aquí les teníamos en el Leyendas. Uno de los primeros temas en caer fue Hell On Earth, con Pep Casas al bajo y a la voz, aunque no tardo mucho tiempo en invitar a subir a cantar al que fue cantante original de la formación. Yo pensaba que fue algo puntual, pero se quedaría allí arriba hasta el final del concierto. Pocos temas eran conocidos para mi, pues nunca fui seguidor suyo, aunque es de justicia decir que lo hicieron muy bien. Su estilo y actuación recordó mucho a los primeros Anthrax, cantando la mitad de temas en español y la otra en ingles, aproximadamente. Era una oportunidad única para poder disfrutarles en directo que, quien sabe, podría repetirse más adelante si la banda decide continuar en activo y no dejar su vuelta a los escenarios en tan solo en uno o dos conciertos aunque no estén todos los miembros que iniciaron toda esta movida.

Uno de los grupos que peor me supo perderme fue a los albaceteños Centinela, y más después del conciertazo que dieron el año pasado. En aquella ocasión el horario fue más benévolo con ellos, pero después de la tunda sonora que nos habían metido Avulsed y Fuck Off era hora de descansar un poco y dar algún bocadito, que el estomago ya suplicaba algo sólido. Tomamos unas cervezas mientras tocaba Chino de Banzai, personaje al que muy pocas ganas me quedaban de ver tras el ego y la chulería mostrada en anteriores ediciones, aparte de que el único disco que grabo con Banzai, aun siendo el más mítico, me parece muy inferior (a nivel de gustos personales) que el grabado con Manzano. Este último si que me parece un vocalista cojonudo y sin embargo no tiene los delirios de grandeza de Chino quien pedía, al considerarse el mismo una leyenda, tocar a horas más tardías. Aquí cada uno actúa cuando le toca y hay que aceptarlo.

Lo mismo que le paso a los EVO (de Saurom no hablo porqué no les vi, nunca me han interesado como banda). Pocos días antes, se cayeron del cartel, alegando que la hora a la que les había tocado actuar era demasiado temprana y, siendo unas leyendas como creen ser, merecen un puesto mejor. Ese es el tipo de actitud que no me gusta en ese tipo de bandas. Barón Rojo pueden exigir esto, Obús también e incluso Tierra Santa. El porqué me parece muy sencillo. Yo entiendo que EVO grabaron dos discos (“Animal de Ciudad” y “Duración de lo Eterno”) cuando la escena aun estaba en pañales en nuestro país, que son una banda reconocida, que tienen carisma, etc.… Lo que no se puede hacer es desaparecer literalmente durante 20 años, volver sin haber grabado un solo disco más, y exigir tocar de noche con la cantidad de bandas que se han ganado ese puesto por méritos propios. Leyendas, si, pero con los pies en el suelo. Lo malo es que reconozco que el año pasado dieron un buen concierto y lo disfrute mucho, por lo que me dejaron con las ganas esta vez, pero con esa actitud no se puede ir por este mundillo te llames como te llames con una historia tan corta y, seamos francos, poco influyente.

Fueron sustituidos finalmente por una banda también catalana llamada Los Guardianes del Puente. Hubiese pasado literalmente de ellos por puro desconocimiento, de no ser porqué el día anterior al festival, leí en Internet que en ella estaban involucrados Quin Mandado y Martín Rodríguez de mi banda de rock catalana favorita de todos los tiempos, Sangtrait, lo que me provocó un estado de euforia y lo convirtió en un concierto que no me podía perder por nada del mundo. Me sorprendí, una vez llegada la hora de su puesta en escena, al ver que practicaban un rock’n’roll muy similar a los que solían hacer en Sangtrait, clásico y bastante guitarrero, eso si, sin el particular toque que les daba la harmónica / saxo de Papa Juls, que no aparece en esta formación. El principio fue más cañero, y fue bajando de ritmo conforme avanzó el concierto, haciéndose algunos momentos un poco largos. La voz, en contra de lo que yo pensaba, corría a cargo no de Quim, sino del guitarrista Joan Cardonel, que proviene de otra banda catalana desconocida para mí llamada Terretremol, aunque yo hubiese preferido la personal voz de Quim, por supuesto. Daba gusto ver  también como Martín, con esa barba tan estrambótica y esa imagen tan reconocible tocaba la batería. Ya que no les pude ver nunca en su formación original, disfruté mucho de esta oportunidad. El sol aun picaba que daba gusto, así que no pude acercarme demasiado, pero de buen gusto lo habría hecho para la sorpresa final. Nunca pensé que lo harían, pero se atrevieron a tocar, en plena Murcia, dos temas de lo que fueron los grandes Sangtrait, El Senyor de les Pedres, buenísima y la más tranquilita El vol de l’home ocell, todo un inmenso placer poder disfrutarla en directo por la mayor parte de sus miembros compositores, y por supuesto, esta vez si cantó Quim, como debía ser.

Por lo visto Tako es una banda, según me comento mi colega Opi (experto en rock nacional) con unos cuantos añitos ya en el movimiento, pero ante el desconocimiento de su carrera, decidí ir a darme otro descansito. Parecen ya muchos descansitos, pero os aseguro que con la temperatura que hacía al sol, podría haber sido incluso peligroso quedarse a ver demasiados conciertos seguidos en pleno día y más con la barbaridad de grupazos que nos esperaban más tarde (Barón Rojo, Epica, Obús…)

Era otra vez momento de darlo todo para unos de los más grandes que estuvieron allí esa jornada, los Angelus Apatrida. Una banda ya que, toque cuando toque, es sinónimo de valor seguro y no seré yo quien me los pierda. Hay bandas que dan siempre una de cal y otra de arena, pero ellos no. Siempre tienen las armas cargadas para matar haga sol, llueva o truene. La realidad era que todavía teníamos un calor bastante notable, pero ya comenzaba a achantar. Llegamos al concierto que llevaba unos minutos en marcha y ya se respiraba un ambiente formidable, la gente le había perdido ya un poco de miedo al sol y éramos muchos los que buscábamos caña de la buena. Sacaron a relucir su último trabajo en varias ocasiones, para empezar con unos cuantos como Clockwork o Of Men and Tyrants que ya nos presentaron en recientes ocasiones para caldear el ambiente mas todavía. Un aliciente que tiene ver a esta pedazo de banda es lo amables que son siempre con la gente, lo que incitan al desfase y lo cercanos que llegan a ser. Además, siempre se les suele ver entre el público disfrutando del festival una vez terminado su concierto. Pero como su último disco aun no me ha entrado del todo (cuestión de unas cuantas escuchas) me encantaron sobre todo temas más conocidos de su carrera por ejemplo Give’em War, que siempre me ha parecido un temazo bestial. Solo hace falta estudiar la actitud que muestran para darse cuenta de que tenemos un auténtico tesoro en nuestro metal patrio, que esta o Avulsed por ejemplo es la clase de bandas que necesitamos exportar para no ser más un país apartado de la movida internacional. Con algunos de sus temas más tralleros pusieron a arder el recinto. ¿Y acaso paran aquí? Pues no, porqué con Versus the World (que es el único tema que suelen tocar de su primer disco) dieron la estocada y la siempre bienvenida rompe-cuellos Thrash Attack dio el golpe de gracia. ¿Resultado? Uno de los mejores conciertos de todo el festival.

Me lo prometí a mi mismo. Topo sería el último descanso del día. Aquí hubiese sido mi padre quien habría disfrutado como un enano jeje. La cuestión es que no podía encantarme demasiado porque Tierra Santa tocaban a continuación y si tengo que elegir un grupo para nombrarlo directamente responsable de que yo estuviese allí esa tarde, serían ellos sin duda.

Tierra Santa es una banda que con sus primeros discos cosechó un éxito casi sin precedentes dentro del Metal nacional, giras por Europa incluidas, lo que les dio una fama que a veces trasciende a nuestras fronteras. Poco a poco, con discos mejores y otros más flojos, mucha gente les fue dejando un poco atrás paulatinamente acusándoles de repetitivos. Pero yo no, a mi siempre me gustaron todos sus discos (el más flojo me parece Apocalipsis, pero tiene temazos) incluidos los últimos y, por supuesto, este último caminos de fuego que editaron tras su regreso me parece grandioso, recuperando mucho de su esencia. Les he visto muchas veces, tantas como 6, pero nunca me han aburrido lo más mínimo. La última fue en su gira de despedida, en Barcelona, en el 2007 y desde entonces llevo esperando mi dosis, imaginaos las ganas que teníade verles otra vez…

Entramos a contratiempo, casi a empujones para poder estar ya con Indomable, que fue el primer tema que cayó, en pleno mogollón de primeras filas. Tocaron un setlist bastante distinto en orden del que llevan tocando desde su regreso, imagino que para adaptarlo a la escueta hora y media que tenían. Sangre de Reyes tuvo a todo el mundo cantando a pleno pulmón ese estribillo tan conocido a estas alturas ya de la banda, que el disco tiene ya unos añitos a lo tonto. De este mismo, La Sombra de la Bestia no tardo en alegrarnos a muchos de los que nos encanta, pero Pegaso fue el primer TEMAZO enorme de la noche, toda una genialidad de canción, tocada además con mucha actitud y ganas. A la banda se le veía feliz pero no solo con el público, sino también entre ellos, contentos de pisar de nuevo los escenarios que a buen seguro echaban tanto de menos. También nos regalaron un buen puñado de temas de su “Caminos de Fuego” que como digo, me parece un puto discazo. Libre o Reina de Egipto, a pesar de ser algo lentas con el ritmo fulgurante que llevaba el bolo, fueron muy bien recibidas. Sin embargo, considero que la elección de temas del último trabajo no fue óptima, al dejarse fuera obras de la talla de Arde Babilonia o Ejércitos de las Tinieblas, mucho más apropiados para el directo, aunque supongo que quisieron darle variedad, porque temas rápidos, aparte de la mencionada Pegaso, los hubo, como casi al final esa gran Tierras de Leyenda o en mejor medida, Legendario, que fue también una de las últimas, de esas que nada más el primer guitarrazo ya causa síntomas de locura y ganas de dejarse la garganta cantando la letra “de pe a pa”. A pesar de que Ángel no es la persona más comunicativa a la hora de dirigirse al público, todos, incluido el, estuvieron muy agradecidos todo el tiempo. Como frontman sigue siendo algo parado, porque se concentra en hacer bien su trabajo. Ese Roberto, a su derecha, también muy centrado en las cuatro cuerdas de su bajo, y a su izquierda, su fiel compañero guitarrista Arturo, siempre apasionado y sonriente, ejecutando a la perfección los solos a la par que Ángel, con esas armonías tan características de la banda. Y ojo, atención al nuevo batería de la banda, porqué a mi me dejo muy contento ver su actuación, continuamente haciendo virguerías, soltando palos, dándole vueltas, además me dio la impresión de que le imprime un toque extra de caña y potencia a la banda. ¡Yo de ellos no lo soltaría! La cosa no podía estar saliendo mejor, junto a mi colega Ángel, su chica Vicky y su hermana Alicia, todos a muerte con el grupo, a demostrar que tienen muchísimos fans que esperaban como agua de Mayo su retorno. Para el final dieron un gran recital de canciones que me encanto como las distribuyeron. La única que no me convencía en su momento fue Una Juventud Perdida y no porque no sea una canción preciosa, sino porque me temía que la iban a usar para cerrar. Pero no. Cuando pensaba que ya no la iban a tocar, el vocalista se dirigió a nosotros para darnos la gran noticia de que tenían tiempo para un tema más y ese iba a ser La Canción del Pirata, completita con sus dos partes, por supuesto, me supo a auténtica gloria y su parte lenta fue muy emocionante. Conciertazo con mayúsculas. No hasta que punto influyeron tantas ganas acumuladas, porque me creo que hubo gente que esperaba más, pero a mi me dejaron como para irme a dormir tranquilo ya, muy difícil de superar.

Tan difícil de superar que Barón Rojo supieron bastante a poco, por varias razones, aparte de acabar de ver un concierto tan bueno. La formación iba a ser la no-clásica, eso todos lo sabíamos (y el que no, se llevaría un buen chasco jeje). El problema fue que por alguna otra razón más desconocida, no terminaban de cuajarnos y que conste que muchos tuvimos esa impresión. Empezar con El Barón Vuela Sobre Inglaterra está de puta madre, nada que objetar porqué además es una canción con la que es difícil parar de mover los pies. El problema es cuando se sigue con dos temas bastante insípidos (para mí) como El Malo, que a pesa de estar incluida en un discazo genial como “Metalmorfósis”, nunca me ha gustado en absoluto (que me perdonen sus fans más acérrimos, pero es así) al igual que lo es Vampiros y Banqueros. Si del anterior caso el disco si que me gusta mucho, de este caso (Obstinato) me parece horrible en casi su totalidad. La cosa subió muchísimos puntos al ser anunciada Chica de la ciudad, pero había otro problema… ¿porqué sonaba tan mal y tan vacía? Y no me refiero a la calidad del sonido que, por cierto, fue uno de los conciertos que mejor sonó de todo el festival, hay que reconocerlo para no ser injustos. Me refiero a el alma que estaban poniendo en los temas, bastante poca. Armando siempre esta por la labor de levantarnos por muy cansados que estén, pero conmigo esa noche ni él ni su hermano Carlos (que tampoco cantó demasiado bien que digamos) lo consiguieron. Entiéndase que solo hablo de los primeros 5 temas del concierto, puede que la cosa mejorara bastante luego (seguramente por sus grandes clásicos) pero tiré la toalla y me fui a prepararme para Epica.

Llegamos ya para el final de esa composición maestra de su último disco llamada The Obsessive Devotion, lo mejor que he escuchado en el género, con la que anteriormente solían comenzar los conciertos. Me la perdí casi entera, lo que me dio ganas de asesinar a alguien xD, pero en lugar de ello corrí a donde estaba todo el mogollón mientras ya metidos en calor, la banda seguía con canciones y sobre todo, con una interpretación genial. No hubiese apostado porqué fuesen a tocar Martyr of the Free Word, que es uno de mis temas favoritos de su, hasta ahora, último disco llamado “Design Your Universe” por lo que fue una sorpresa mayúscula, ¿Qué mejor que un comienzo tan cañero a manos de la batería de Ariën a todo trapo para incendiar más los ánimos? El carismático Mark Jansen se ocupaba de una forma excepcional de los guturales que complementaban la angelical voz de Simone Simons, junto, de forma más ocasional, con los del batería. Todos a mi alrededor parecían alucinados, probablemente algunos nunca les habían visto en directo ni sentido su fuerza de esa forma. Cry for the Moon fue la oportunidad de aquellos que nos la sabemos para corearla sin parar, siempre he pensado que esta canción tiene muchísimo gancho y un feeling muy especial. El volumen de las guitarras era alto y contundente, también bastante claro, perfecto para poder mover a gusto el cuello con los machacones ritmos de Sancta Terra o Black Infinity, ambos aplastantes en directo. Simone estuvo deslumbrante durante todo el concierto. Puede que al principio no se encontrara en su salsa, porque la verdad es que tampoco pintaban mucho en el cartel, pero siempre estuvo muy agradecida y simpática con nosotros. Y no digo lo de deslumbrante por su enorme belleza, ni por su pelirroja melena continuamente al aire debido al ventilador. Solo con verla cantar Tides of Time, la gente cayó definitivamente a sus pies, una interpretación maravillosa y con un sentimiento que tiraba de espaldas. Momento mágico, la gente recompensó a Simone con al menos tres aplausos durante la misma canción, lo que ya es mucho decir. Vuelta ritmos más épicos y casi folclóricos con Quietus y tras dar muchas gracias por el calor que les dimos, se despidieron con nada menos que con la contundencia de Consign to Oblivion enterita.

Si os soy sincero, parte por el cansancio y parte por otras razones, Warcry no era en ese momento la banda que más me apetecía ver. Las otras razones son básicamente que llevo un tiempo alejado de esta banda, mucho tiempo sin verles en vivo ni seguirles demasiado desde aquel flojo “Revolución” que no lo fue tanto. No he tenido todavía mucho tiempo de escuchar su Alfa, pero por lo poco que he escuchado y lo que vi en directo, me cuesta bastante digerir esos teclados tan en primera línea, pero no por eso, sino por extraños y en ocasiones, tan fuera de lugar. Se me hicieron llevaderas (probablemente con el tiempo me acaben gustando) por ir intercalándolas sobre todo al principio con otras del disco que en mi escala personal marcó el principio de su bajón, ese “¿Donde esta la Luz?” que sin ser un disco malo ni mucho menos (ahí están Nuevo Mundo o Contra el Viento, que disfrutamos aquella noche) es donde levantaron un poco el pie del acelerador en cuanto a creatividad. Por otra parte, Victor salió al escenario que parecía otra persona, enloquecido, dando vueltas, haciendo headbanging como un animal…con muchísimas ganas de disfrutar y hacer disfrutar a un público de seguro muy entregado. Poco a poco fueron hacia atrás en su discografía, buscando temas conocidos y canturreables por todo el mundo como la infalible Tu Mismo, mucho más que una simple canción, una marca de identidad para la banda. Supongo que tendrían que hacer una drástica reducción del setlist que suelen llevar en sala. Si bien de su revolución metieron algún tema (La Vida en un Beso) que podrían haber cambiado por otro mejor, una gran elección fue Devorando el Corazón, siempre me encantó esa melodía y tiene bastante pegada en directo. La Vieja Guardia me parece otro gran temazo, muy apropiado para concierto y además ¡no veáis como exaltó a la peña! Con esto comenzó una seguidilla de temas ya imprescindibles que anunciaban la recta final del concierto. Víctor García estaba en plena forma físicamente, pero vocalmente lo vi algo tocado, sobre todo a la hora de subir tonos.  Por eso me extrañé más cuando tocaron un tema tan exigente como El Guardián de Troya en donde el vocalista sufrió un poco en las estrofas más altas. Santi Novoa, tras tres años ejerciendo en la banda, se le nota ya muy asentado, demostrando que es un gran músico sobre todo en temas que requieran mucha musicalidad a través de los teclados, como Capitán Lawrence que también tuvimos el placer de disfrutar. La balada y momento más reflexivo de la noche fue con El Amor de una Madre, tema que nunca he podido evitar que me llegue mucho en directo (la letra siempre me ha parecido de lo más crudo) tras la cual ya para finalizar y echar toda la carne en el asador, Hoy Gano Yo siempre es un auténtico puntazo de los que te hacen subir el amor propio y el ego, puño en alto y gritando el estribillo lo más alto posible.

Y uno de los momentos más esperados del Leyendas, o mejor dicho, de todos los Leyendas es la actuación de Obús, que también suele coincidir con los momentos mas hechos polvo ya debido a las horas que tocan año tras año y la paliza que uno se ha dado ya con tanta banda seguida. Sin embargo, no pasa nada, porque el tito Fortu tiene la fórmula mágica, la receta secreta para que nadie pare de mover ni un puto dedo del pie. También debe de tener una poción secreta para él mismo, porque chicho, es simplemente impresionante como canta, como se mueve, las barbaridades que hace actuando… Nadie debería haberse perdido este concierto porque fue de lo mejorcito que se pudo ver aquel día / noche en Beniel. Para empezar  la iluminación fue buenísima, con los colores más apropiados. El decorado general del escenario igualmente bonito, en tonos rojos y muy agresivo. Y Fortu nos tenía reservado más de un as en la manga. El chorreo de temazos (porque es lo único que saben hacer los Obús) comenzó a piñón y La Raya, por ejemplo, fue de las más descojonantes, esa esencia de chulería en el estribillo… jamás deberían quitarla del repertorio, y se muy bien que más de uno perdió lo poco que le quedaba de voz con esta xD. Cantando aquello de: ¡¡¡Me Domina La Autopista!!! Seguimos pasándolo en grande con La Autopista. Muy pocos temas tocaron de su nuevo álbum (nuevo pero que ya lleva un tiempo en la calle) “¡Cállate!” y se dedicaron a machacar nuestros oídos con la calidad y macarrería de sus temas más clásicos, los de toda la vida. Sobre todo hacia la parte del final, donde Fortu nos gritaba “¿Estáis cansados? ¡¡Pues os jodéis!!” Y es la puta verdad, aquí estaba prohibido parar un segundo, no se puede estar de brazos cruzados mientras suena Pesadilla Nuclear, de sus primeros tiempos y algo clarividente jeje, Te Visitará la Muerte o la que ya es un himno Que te Jodan. Ver a la banda entera tocar con esa energía tan jovial todos los temas te puede dar una idea de que están en uno de sus mejores momentos de su carrera y no es demasiado exagerado decirlo. La voz de Fortu cada vez es más y más y más heavy, haciendo todavía más duros el Dinero Dinero y Yo Solo lo Hago en mi Moto (que NUNCA pueden faltar, por supuesto). Los pies me estaban a punto de reventar con tanto tema guapo, pero bien mirado había que resistir hasta el final, pues este era mi último concierto de aquel festival. La borrachera y el buen rollazo están asegurados con Vamos Muy Bien clásico entre clásicos que te incitan a pillar un buen pedal como Fortu, que no paraba de darle tientos a su botella, aunque es justo decir que este año no salió tan “embalado” como el año pasado, casi fuera de si por momentos. Y ahora si, señores, Prepárate iba a hacer estallar el Obús definitivamente, pero todavía tenían para nosotros una pequeña presentación / demostración de sus habilidades como músicos. Todos son muy grandes, pero de entre ellos destaco al batería Carlos Mirat, un verdadero animal con los palos, rapidísimo el tío. Se marcó un solo que se nos cayeron los huevos al suelo, dejaba su cuerpo estático pero los brazos iban a 1000 por hora golpeando todo lo que tenía a mano. Es cierto que si se hubiesen ahorrado esa especie de “batucada” final podrían haberse tocado algo como Esta Ronda la Paga Obús, que hace tiempo que no veo en directo, pero bueno, fue un final de lo más entretenido.

Y ¡C’est fini! Esto ya no daba para más, físicamente ya no podía con mi alma y Lujuria no es una banda que me nunca haya gustado demasiado, aunque reconozco sus méritos y que como banda es de lo más auténtico que te puedes encontrar. Seguro que dieron un concierto de puta madre, pero no me hacía quedarme una hora y pico más… De todas formas, seguro que las bandas que no he visto en este Leyendas las veré próximamente cuando pueda.

Al día siguiente, otra vez el calor asesino de buena mañana, pero yo no estaba por la labor de soportarlo. A las 9 ya estaba en pie y dispuesto a recorrer la hora y media que me separaba de mi casa. Concluye tristemente con esto mi sesión veraniega de festivales y conciertos, no porque ya no me apetezca más (el día que me pase eso, me doy cabezazos contra una pared y se me pasa jeje) sino porqué no quedan, y aunque así fuera, no se si mi economía podría soportarlo. Gracias una vez más a todos los que vi allí y me acompañaron en la odisea.

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